martes, 27 de octubre de 2009

Athletic Comedy


A mí del fútbol me apasiona todo. Menos los partidos. Todo lo demás es sensacional. Me deja con la boca abierta. Ayer las teles locales retransmitían la Asamblea de Socios del Athletic. Para qué quiero más. Eso sí que es alimento para el espíritu. Caviar del bueno. Así que arramblo de la cocina un buen puñado de nueces salvajes del Goiherri, un trozo de pan y una cervecita budweiser y me amorro al televisor dispuesto a vivir emociones extremas. Porque algo así, hacedme caso, nunca falla. De entrada el Euskalduna muestra el patibulario ambiente propio de estas ocasiones. O sea, que parece el mismísimo juicio de Nuremberg. ¡Cuánta adustez, qué seriedad, por dios¡. En el escenario la junta directiva ya está dispuesta en dos niveles. Se saben sospechosos –como mínimo- de cuchipandas zaristas, arrastran una demostrada prevaricación bananera en el reparto de entradas coperas y se les acusa de sordera aguda frente a los anti-caparrosianos, así que llegan dispuestos a tirar de albaceteña a la mínima. Se les ve en la cara. Frente a ellos, con aspecto atribulado, desmadejados en sus butacas, se sientan 627 socios sobre los que el juego nefasto del equipo en las últimas jornadas ya proyecta el terror espectral de la segunda división con guadaña y todo.
Al poco, ya está Macua soltándoles su enrevesada filípica. Y aquí tengo que abrir un paréntesis para señalar una de las grandes ventajas de vivir todo esto a través de la caja tonta: los sms que van apareciendo en la franja inferior de la pantalla y que (eso se supone) una masa de cachondos y vinagretes mandan desde sus casas. Bocato di cardinale. Cada vez soy más partidario del anonimato. Lees chorradas que dan miedo, pero ni más ni menos que cuando se hace a firma descubierta. Total, que esa jauría invisible y cruel ya empieza a meterse desde la comodidad de su hogar con el flequillo del Presi (que luce denso y apelmazado al derramarse sobre el careto angular, cetrino y mandibulario de su propietario). Luego el sms la emprende con otra de las obsesiones del personal: Yeste, chaval este al que la afición estaría dispuesta a estirparle de cuajo la testosterona, las ganas de diversión y lo que hiciera falta si eso sirviera para mejorar sus pases.
Tras una confusa faena de aliño que no consigue anestesiar del todo al rebaño, Macua cede la voz a un arma de destrucción total: Juan Antonio Zarate, más conocido como Don Celes entre los parroquianos, el gestor económico del Club. El tío ordena sus papeles, dirige una mirada de mariscal prusiano a la acojonada audiencia, les apunta con su bigote dieciochesco de alta precisión, carraspea aristocráticamente y se lanza en picado. Si hubiera un Premio Nobel al Aburrimiento se lo llevaría este hombre. Su discurso, trufado de laberínticos términos económicos, apuntilla sin piedad las cifras astronómicas de los gastos de plantilla pero sin olvidar el, aunque diminuto no menos importante, desembolso en guantes de porteros. Sin conceder una fisura al humor, ni al titubeo, sin ceder a la vulgaridad de los téminos entendibles por la plebe, hierático como una estatua parlante, la estrategia de este mariscal de hierro empieza a hacer mella en la sufrida audiencia. El patio de butacas se llena de cabeceos y sordos ronquidos. Hay testuces que ya chocan con las rodillas. Otras han encontrado algún punto de insólito interés en el techo del palacio y lo escrutan con la boca abierta de par en par. Hay gafas que caen al suelo. Se babea solidariamente mientras los segundos se expanden entre las superacústicas paredes del Euskalduna como nubes de cloroformo. Solo entre los sms queda algo de vida activa: “Mi suegra ya se ha tirado por la ventana. Gracias Don Celes”.
Tras varios lustros la pesadilla llega a su fin con la rúbrica de dos tímidos aplausos. Hay algunas toses y la cámara enfoca a un señor de camisa imposible que se despierta ahora con esos ojos alucinados que acompañan a preguntas interiores del tipo: ¿dónde estoy?¿qué hago aquí?¿cómo me llamo? y cosas por el estilo.
La presidencia da paso al socio 10.022, un tipo que sube al estrado con una cara de mala ostia que no veas y que promete emociones fuertes. Y el tío no defrauda: en un tono de irritación absoluta y dirigiendo una mirada asesina a los miembros de la Junta exige –en aras a no sé que artículo de los estatutos- la retirada inmediata de toda la Prensa del acto. Despues, convertido en una furia y rozando el infarto de miocardio, señala a las cámaras y amenaza a todo dios con ponerles denuncias a tutiplén si osan sacar su imagen o su voz o su nombre en cualquier medio visual, sonoro o escrito. La repera. Los pérfidos sms reaccionan de inmediato: “¿Este está borracho o qué?”, “Con esa cara no me extraña que no quieras salir”,”A este se la pega la parienta y está avinagrao”, “Este es tonto o de la Real”,”Sal con capucha si no quieres que te saquen”…y cosas así. Yo me meo, de verdad.
La junta se quita de encima al energúmeno con un par de frescas legalistas que le dejan turulato y llama a la siguiente víctima, el socio 10.201, un señor de cara muy seria que, eso sí, luce una camiseta cutre y flipante de color azul con el siguiente mensaje :” A mí solo me entiende mi gato”. Impagable.
Y yo aquí ya no puedo más. De verdad. Ni los Monty Phyton. Me va a dar algo.
Así que, con harto dolor de mi corazón, pero en legítima defensa, apago la tele y me dedico a otras cosas.

4 comentarios:

CAMIO dijo...

Ni los mejores episodios de Benny Hills
Para que luego digan que los vascos no tenemos humor

El Conde de MonteCristo dijo...

Me lo he pasado igual de bien que tú viendo la asamblea. Lo de los SMS es un mundo aparte sí. Alguien debería recopilarlos y hacer un greatest hits.

(un apunte, el responsable económico que aburre a las ovejas es Zárate. Palomar es experto en dar y recibir favores, como él mismo dixit)

Bruno Pekín dijo...

Gracias por el apunte, Conde. Corregido está. Al césar lo que es del césar.
Saludos a los dos.

levmishkin dijo...

Quien lo hubiera dicho.
Aunque yo también soy tan serio que habría pasado desapercibido en semejante ambiente.
¿lo próximo serán sms en el debate del estado de la nación?