viernes, 11 de septiembre de 2009

poveda

Probablemente ya conocéis el suceso: el pasado 2 de setiembre asesinaban de cuatro tiros en la cabeza en una zona rural del norte de El Salvador a Christian Poveda, fotógrafo y documentalista a quien le debemos "La Vida Loca". El compromiso de Poveda ya le había hecho rodar por los campamentos de refugiados de El Polisario y por la terrible guerra que asoló El Salvador en la década de los 80 cuando decidió sumergirese en el mundo de las pandillas de ese país latinoamericano y mostrarlas tal como son, sin rehuir su lado más humano. Fruto de eso y de dos años de rodaje fue este documental, "La Vida Loca", que tuve la ocasión de ver hace unos meses y me pareció sencillamente sensacional. Varios de sus protagonistas, pertenecientes a la Mara 18, murieron a balazos en el curso de su rodaje, víctimas (nada inocentes en algunos casos)de una guerra abierta con otra mara: los Salvatruchas.
Pasados siete días desde el crimen han sido detenidos cuatro pandilleros (precisamente de la Mara 18) y un agente de la policía. Pero todo huele a podrido en este caso. Otro que quedará sin resolver o cerrado en falso en un país destrozado y corrupto hasta límites demenciales.

3 comentarios:

CAMIO dijo...

Las palabras sobran, muy bueno. Que poco vale la vida, y que corta es en algunos lugares de este maldito mundo

Bruno Pekín dijo...

Pues sí Camio, qué corta y qué poco vale. Aunque el documental no utiliza estos datos, revolviemdo un poco aquí y allá se puede llegar a la realidad de El Salvador. Terrible. Tras ser arrasado por una "guerra civil" espeluznante en los 80 (los sandinistas habían entrado en Managua y EEUU dijo "una y no más" así que mano dura a El Salvador), este país de apenas siete millones de habitantes ostenta ahora el triste título de país más violento de Latinoamérica. Que no es moco de pavo, como bien sabes. El porcentaje de muertes violentas entre jóvenes sobrepasa al resto de los países de la zona. De esos homicidios, un 85% no llegan al sistema judicial. Y de entre los que llegan tan solo se resuelve un 4%. Es para flipar.

Roberto Moso dijo...

Por aportar otra reflexión: Mueren a puñados, pero parece que solo importa, o solo nos impacta cuando afecta a uno de los "nuestros" ¿no?