martes, 15 de septiembre de 2009

Yellow Coffee


Me imagino que como casi todo dios, he paseado mis posaderas por un buen puñado de restaurantes chinos de este podrido mundo. Conclusión: son apasionantes. Sea donde sea, siempre es parecido: rollo de primavera y chop suey servidos por Jackie Chan o Suzie Wong en un entorno de surrealistas murallas chinas esculpidas a lo largo de las paredes, dragones felices, cataratas luminosas de todoacien y esos gatos alucinaos vestidos de grana y oro que te intentan hipnotizar con una zarpa bamboleante...¡Qué más se puede pedir¡ ¡algo así tiene que ser el paraíso¡.

Tengo comprobado que en un chino todo el mundo se comporta en clave sota-caballo-rey. Como víctimas de una representación ya escrita en la que cada uno papagayea su papel. Yo siempre pido esto. Compartimos, ¿vale?. Yo voy a intentarlo con los palillos. ¿Mola la sangría?. Este tipo de comida baja rápido, ya veréis. Creo que no te ha entendido... A ver, tiene su lógica. En lo que toca a mi persona, cada vez que me he salido de la ruta principal (ya sabéis, rollito y chop suey) para explorar mundos desconocidos tipo hormigas que trepan al árbol o unos calamares al no-sé-qué que espero que el cielo confunda, lo único que he conseguido es acumular resentimiento hacia el jefe de cocina y sus mil quinientos millones de sufridos compatriotas. Y eso es algo que te puede arruinar la noche. Y hasta la vida. Así que ya sabéis: aquí, nada de aventuras.

Total, que el condumio va llegando al final. Un resoplante esclavo asiático recoge más o menos todo el desaguisao que hay sobre la mesa y llegan los postres. Hay varias opciones. Y yo elijo siempre la peor: el cortadito. Vale, una cosa está clara: hay que poner mucha voluntad y tenerlos así de grandes para hacer un café (vamos a llamarlo así para entendernos) tan, tan, tan jodidamente malo. ¡Rediós!. Es diferente a todo: neutro, pastoso, ácido, enjuto, maloliente, aligerador y astringente a un tiempo y seco como una colleja a traición. Ante esa visión tu pobre estómago se contrae intentando desaparecer de este mundo...Y no es para menos:¡llega la prueba suprema!...Ya tienes el café delante. Ahora todo es posible. Un viento inexistente hace parpadear las velas. Agita los farolillos rojos de papel. Asusta a los peces del acuario. Creo ver una guadaña saliendo de los lavabos. La suerte está echada. A por él.

Que todos los restaurante chinos ( aquí, en Estambul y donde sea) compartan las claves de un brevaje tan peculiar me ha hecho poner a funcionar el majín. Es imposible que se elabore en cada cocina, el sabor no podría coincidir de una forma tan exacta, así que sospecho que hay una única fuente, un gigantesco depósito enterrado muy, pero que muy profundo en la tierra repleto de ese líquido (vamos a llamarlo así para entendernos) denso y tuneado. De ese depósito surgen miles y miles de mangueras que lo conectan con las cocinas de todos los restaurantes chinos del planeta. Es el atrezzo de una conspiración perfecta. Un veneno a plazos. El fin de la civilización occidental.

4 comentarios:

Roberto Moso dijo...

La "hormigasúvetealarbol" está de puta madre (con ritual flambeante y todo). Hay una pequeña diferencia entre los restaurantes chinos ibéricos y los del resto del mundo: el "pan" chino ese, que , sospecho, se lo han inventado aquí por la insistencia. En el extranjero te pueden echar del restaurante si osas articular la palabra "pan"

Bruno Pekín dijo...

Pues han dado con algo inventando el pan chino ese. Conozco a verdaderos adictos a tal bollo grasiento. Son capaces de comérselo según sale: en ebullición.

CAMIO dijo...

La primera vez que etre en un chino fue e Madrid año 1978. Fuimos a cenar. Fue la leche, sppa de tiburon, tallarines, ternera agridulce....Yo acabe pidiendo al camarero una tortilla de patata, del hmabre que tenia. Que cara puso, Tu Rober recordaras aquella noche en aquel chino de Madrid.
Al paso de los años he ido a resturantes chinos y la verdad que sabiendo lo que pides y no saliendote del guion, se come bien

El Conde de MonteCristo dijo...

Bruno, te ha tocado la china en algún chino últimamente u qué? jeje. Eso del pan es curioso porque el otro día fui a cenar a un asiático que antes no ponía pan y ahora sí lo pone (el tradicional, no el bollo). A mi en cualquier caso el bollo ese también me gusta. No concibo comer sin pan, se me hace muy raro no hacerlo. Y los nombres de los platos es otro cantar, había uno que era "familia feliz" creo recordar.
Yo antes era un talibán anti-chinos, no entraba a uno ni cobrando. Ahora hago lo mismo que decís, voy a tiro fijo y como siempre lo pispo.