sábado, 22 de marzo de 2008

Todos somos Job, hasta que nos tocan los huevos.


Aunque no lo parezca, debemos ser máquinas de paciencia. O masoquistas profesionales. Solo así puedo explicar que soportemos día tras día semejante chaparrón de txorradas dichas a boca llena sin soltarnos un tiro en el paladar, desquiciados del todo, oye. Miro a mi alrededor y ahí están, una turbamulta de papanatas soltando idioteces con una seriedad que pasma. Periodistas, tertulianos, políticos, anónimos de acera, jefecillos, kurrintxes ... Todos desmelenados day after day por llevarse el trofeo de Tontoelculo del Día. Pero en esto no hay quien gane a los curas, son los Tyrannosaurius Rex de esta fauna, los verdaderos titanes de esa liga, llevan musculando siglos y siglos, invencibles, de verdad. Leo hoy que el Arzobispo de Pamplona defiende la dignidad de la muerte de Cristo porque "no tuvo cuidados paliativos" , dejando así clarito, clarito, lo que el energúmeno piensa de la eutanasia (otra vez ahí, de moda, mecagüenlaleche, por culpa de la profesora francesa esa): cosa de flojos, de cobardicas, de sanguijuelas sin profundidad espiritual. Fernando Sebastián Aguilar se llama este prodigio de sensibilidad con el prójimo, este faro ideológico que ya tiene el cielo ganado por su lucha incansable y desigual contra la apostasía, el delirio egoísta y el ateísmo mundano. Propongo premiarle con una laaaaaaarga y relajante estancia en un psiquiátrico de Azerbayán. Y cuanto antes, porrrrr Diosssssssssssssss.

2 comentarios:

ROBERTO MOSO dijo...

Creo que soy el primero en pisar este templo de verdad gritada con acritud cascarrabiense. Que gran honor. Recuerdos al patito cabrón ese que ya no aprecia su charca. Queda inaugurada este comentario. Welcome to Blogalandia.

Bruno Pekín dijo...

Hello, my brother in arms. Cuanto tiempo...Esta semana me paso por la charca sin falta. ¡Por estas que son cruces¡.